En muchos países del mundo la ablación sigue siendo una práctica común, el porcentaje de trata aumentó desde 2014 un 90%, el matrimonio forzoso provoca que niñas de 13 y 14 años abandonen sus estudios.

Foto: Tobi Jones / ONU

Según un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), alrededor de mil cien millones de niñas forman parte de una gran y vibrante generación mundial preparada para asumir el futuro. Como observa ONU-Mujeres, la agencia de la ONU encargada de promover la igualdad de género, las niñas van al colegio, ayudan en casa, trabajan en fábricas, hacen amigas y amigos, cuidan de sus familiares mayores y menores y se preparan para asumir las responsabilidades de la vida adulta. Las niñas desempeñan diversos papeles en el hogar, la sociedad y la economía.

Por tanto, su progreso no solo es bueno para ellas; también lo es para sus familias, sus comunidades, las naciones y el mundo. Las niñas siempre han cambiado el mundo, y esta generación puede hacerlo aún mejor.

Sin embargo, la mayor parte de ellas están en desventaja y sufren discriminación de género. Por poner algunos ejemplos, solo dos tercios de los países en desarrollo han logrado la equidad de género en la educación primera, muchas niñas sufren aún prácticas horribles como la ablación, otras son obligadas a casarse prematuramente o con alguien que no es de su elección, o se ven discriminadas en favor de un hijo varón.

Una reseña publicada por Eldiario.es informa que en 1954, la ONU estableció el 20 de noviembre como Día Universal del Niño, o por decirlo en lenguaje no sexista, de la Infancia. 35 años más tarde, en 1989, su asamblea general aprobaba la Convención de los Derechos del Niño. Un documento éste inspirado en la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño de 1924, que redactó Eglantyne Jebb, activista social británica y pionera de los derechos de los menores, para cuya promoción fundó Save the Children en 1919.

La discriminación y violencia que sufren a diario millones de pequeñas en todo el mundo aconsejaron la creación de un Día específico, puesto que ellas se enfrentan a problemas añadidos sólo por cuestión de género, por el mero hecho de ser niñas, como recuerda en la campaña del mismo nombre la oenegé Plan Internacional. Y así, desde 2011, cada 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, cuyo objetivo es reconocer sus derechos y crear conciencia sobre su situación en todo el mundo, sus problemas y las dificultades que afrontan.

Cada dos segundos una niña es obligada a casarse y los embarazos a edades tempranas, con los consiguientes riesgos al dar a luz. La mutilación genital femenina -más de 30 millones de niñas están en riesgo de sufrirla los próximos 10 años- con sus negativas repercusiones en la salud. La elevada probabilidad de caer en las garras de redes de trata con fines de explotación sexual y/o laboral. La prohibición de ir a la escuela en unos países -recordemos que los talibanes paquistaníes dispararon en la cabeza a Malala Yousafzai por reivindicar el derecho a la educación de las niñas-, en otros la imposibilidad real de hacerlo, al tener que ocuparse de tareas domésticas y cuidados. La violencia sexual -las menores de 16 años son víctimas de la mitad de las agresiones e intentos de violación-. Por no hablar del aborto selectivo, que impide el derecho más elemental y cuna de los restantes, el derecho a nacer, a la vida.

En el ámbito del conocimiento, aún vio la ONU la necesidad ineludible de aprobar otro Día dirigido solo a ellas, el de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que desde 2015 se conmemora cada 11 de febrero. Porque a día de hoy, siguen enfrentándose a barreras que les impiden participar plenamente en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Un estudio realizado en 14 países concluía que la probabilidad de que las estudiantes terminaran un grado, maestría y doctorado en alguna de estas materias era del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que para los chicos es del 37%, 18% y 6%.

Negro panorama el que dibujan las cifras, sobre el que se hace preciso intervenir como poderes públicos, como sociedad civil, como individuos particulares. Recuerda la ONU que invertir en el potencial de las niñas supone defender sus derechos ahora ‘y promete un futuro más equitativo y próspero, uno en el que la mitad de la humanidad sea un socio en condición de igualdad para la solución de los problemas del cambio climático, los conflictos políticos, el crecimiento económico, la prevención de enfermedades, y la sostenibilidad mundial’.

Este año, la ONU resalta que, si bien se encuentran entre los grupos de población más vulnerables y frágiles, las niñas en situaciones de crisis siguen manteniendo su fuerza, potencial y creatividad. Solo necesitan apoyo y recursos, ésos que podemos prestarles a través de nuestro compromiso con las diversas entidades que trabajan actualmente para mejorar su situación: Plan Internacional, Save the Children, Unicef, Aldeas Infantiles.

Hay 1,1 mil millones de niñas en el mundo, y cada una de ellas merece igualdad de oportunidades para un futuro mejor. Son una fuente de poder, energía y creatividad. Pueden impulsar el cambio y ayudar a construir un futuro mejor para todas y todos. Sin embargo, la mayoría de las niñas se encuentra diariamente en una situación de desventaja y de discriminación, y las que viven en entornos de crisis sufren aún más.

Parte de la declaración de ONU Mujeres: Día Internacional de la Niña

Cada 10 minutos, en algún lugar del mundo, una adolescente muere como consecuencia de la violencia. En las emergencias humanitarias la violencia de género a menudo aumenta, y las niñas se ven sometidas a la violencia física y sexual, al matrimonio infantil, la explotación y la trata. Las adolescentes que se encuentran en zonas de conflicto tienen un 90 por ciento más de probabilidades de no acceder a la escolarización en comparación con las niñas de los países sin conflictos, poniendo así en peligro sus perspectivas de futuro laboral y su independencia financiera una vez alcanzada la edad adulta.

En todo el mundo, las niñas que han sido empoderadas están alzando su voz para luchar por sus derechos y su protección en todos los ámbitos. Trabajan para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas, para que se reconozcan los derechos indígenas, para construir comunidades pacíficas y cohesionadas.

 

 

ELABRELATA / DANIELA JIMÉNEZ

Compartir