LuisAparicio2Muchas son las glorias aplaudidas al escuchar el nombre de los Aparicio, donde por las venas ha corrido un infinito mar de ilusiones y victorias alcanzadas con conducta y entrega al deporte que nos enorgullece…el béisbol. Descendiente de un destacado shortstop de nuestro país, Luis Aparicio Jr. es el único venezolano que se ha adueñado de un lugar especial en el Salón de la Fama del béisbol de las Grandes Ligas.

Primer Inning

Hijo de Luis Aparicio Ortega y Herminia Montiel de Aparicio, Luis nace el 29 de abril de 1934 en Maracaibo, estado Zulia, acogido por los brazos de su tía Eustadolia, la comadrona familiar, en una sencilla vivienda de la calle Baralt, de la parroquia Santa Lucía. Durante su niñez ya Luis daba señas de ser una gran estrella, pese al estrellato de su padre como torpedero, el dinero no abundó y el Jr. creció como un niño cualquiera por el sector Valle Frío, en medio de serias dificultades económicas.

“Él había heredado de su padre ese prestigio de ser campo corto, el primer gran Shortstop de Venezuela fue Luis Aparicio el Grande de Maracaibo, (su papá), recordaba un vecino del sector, el señor Teolindo Nava.

Los inicios como deportista del pequeño Luis Ernesto se dieron en el fútbol; pero la influencia de su padre, Luis “El Grande”, uno de los torpederos más efectivos en su época, “El mejor”, fue un factor determinante para que se inclinara por esa disciplina antes que el fútbol.
“Mi padre me llevaba todas las tardes como a todo muchacho normal donde practicaba el equipo de ellos y allí sentí en la sangre las ganas de jugar béisbol”, recuerda con nostalgia Luis Aparicio Jr. después de hacer un largo silencio.

En una oportunidad su papá se retira de una práctica y deja a su hijo en el Shortstop con apenas 12 años y el muchacho empezó a tomar rollings y alguien le pidió que bajara la fuerza de los batazos y su padre dijo “No bajen la fuerza porque cuando a él le toque estar allí, él no va a poder pedir que le bajen la fuerza de los batazos”.

Si hay algo que motivó a Aparicio seguir adelante son unas palabras que su padre le dijo y mantiene en su memoria, “Si vais a jugar béisbol, no seáis el número dos de nadie, se siempre el número uno”.

“Luis salía a cazar lapas, conejos y lo que sea con sus amigos”, recordaba su madre, “él jugaba fútbol de caimanera, pero siempre quiso ser pelotero, eso era lo de él”.
A pesar de sus deseos de ser deportista, Luis se graduó de bachiller comercial en la escuela “Raúl Cuenca”, mientras sentía desde joven el sacrificio que hacía su padre por llevar el sustento económico al hogar.

“Él se vestía de pelotero y saltaba al terreno a ayudarnos con la práctica”, señalaba Alfonso “Chico” Carrasquel, quien fue el principal promotor de Aparicio en Estados Unidos. “Desde entonces mostraba sus condiciones”.

Ver a su padre orinar sangre, tras una jornada de béisbol, hizo que el joven se inclinara más hacia el béisbol, ya que la enfermedad renal de su padre significó mucho para él, así que se sintió con la responsabilidad de hacer algo.

Corría el año 1954, tres semanas antes de cumplir los 22 años, Luis llegó al béisbol de la gran carpa convirtiéndose en el sexto venezolano en hacerlo, de la mano de Alfonso “Chico” Carrasquel, otro venezolano, quien se encargó de convencer a los directivos de los Medias Blancas de Chicago de que firmaran al maracucho. Permaneció 2 años en las ligas menores y en 1956 tiene que reemplazar a la leyenda venezolana en el Short y su propio mentor, El “Chico”.

“Cuando Luis llega al béisbol de grandes ligas nosotros teníamos otra referencia y era Alfonso “Chico” Carrasquel, shortstop de la Medias Blancas de Chicago”, refiere Dámaso Blanco quien tuvo la oportunidad de jugar en béisbol de los Estados Unidos.

“Nunca dudé de su calidad”, explicaba Carrasquel. “Por eso lo traje a Estados Unidos, La gerencia de Chicago me preguntó que si en verdad él tenía la calidad para rendir en Estados Unidos y yo contesté que sí”, afirmó “Chico”.

Vitrina repleta y el objetivo claro

Conquistó 9 guantes de oro en la Liga Americana, el primero en 1958, y alargó una cadena hasta 1962 con los Medias Blancas de Chicago; ganó dos más en las temporadas de 1964 y 1966 con los Orioles de Baltimore. Luego, volvió a Chicago y en 1968 se convirtió en el mejor campo corto defensivo de la Liga Americana, repitiendo la hazaña dos años después.

Impuso récords defensivos para un campo corto de Grandes Ligas y algunos vigentes: más outs de por vida: 4.548; más partidos jugados 2.581, más lances aceptados de por vida: 12.564, más asistencias de por vida: 8.016, más doble plays en la Liga: 1.553, más años consecutivos liderando su liga en asistencias 8, impuso el récord de más outs realizados de por vida en Juegos de Estrellas con 15, empató el récord de más doble plays 2 para un short stop en un Juego de Estrellas, cuarto lugar entre los latinos, con 2.677 imparables; su bateo de por vida marcó 262 puntos de average.

Luis Jr. jugó diez años con los Medias Blancas, seis con los Orioles de Baltimore y las tres últimas temporadas las pasó con los Medias Rojas de Boston, con quien se retiró en el año de 1973, luego de pasar 18 temporadas en el mejor béisbol del mundo.

En su haber también cuentan el haber participado en dos Series Mundiales (1959 y 1966), una con Chicago White Sox y la otra con Baltimore. En 10 partidos de estos clásicos tiene 42 turnos al bate, 1 carrera anotada, 12 hits, 2 dobles, 2 carreras impulsadas, 2 bases por bolas y 3 ponches.
“Cuando Luis Aparicio se retira siempre existió la certeza de que iba a entrar al Salón de la Fama”, recuerda Humberto Acosta, comentarista deportivo, “era el Shortstop con muchos récords y muchos logros ofensivos”.

Con tantos momentos importantes en su carrera sólo le quedaba un objetivo, “El Salón de la Fama”. Para 1979 entró en la lista de los elegibles, pero no logró mucho apoyo de los periodistas de béisbol de EEUU, quedando en la posición 13, lográndolo finalmente en 1984, su sexto año de elegibilidad, llegando de primero en la votación con 341 votos, que sumaban el 84,62% de las boletas.

“Estábamos transmitiendo un juego en Valencia y al terminar regresamos a Caracas, mas delante de nosotros se trasladaban Luis Aparicio con Carlos González” refiere Jhon Carrillo que por radio escucho el anuncio donde Luis Aparicio era exaltado al “Salón de la Fama”, “Apúrate vamos al alcanzarlos, logramos estar cerca de él y al bajarse del carro le di un gran abrazo de felicitación y alegría, puedo decir que la primera persona en darle un abrazo después de ser Salón de la Fama fui yo”.

Este acontecimiento fue conocido en nuestro país durante un partido del béisbol profesional de Venezuela en el Estadio Universitario de Caracas, cuando el anunciador dijo por el alto parlante. Más de 10,000 personas reunidas en el estadio comenzaron a cantar el himno y los dos equipos en el terreno de juego le dieron un merecido homenaje a Aparicio parados observando la bandera de Venezuela que ondeaba ante la majestuosidad del momento.

Teodoro Obregón, ex pelotero y amigo de Aparicio cuenta con mucha satisfacción “ Eso fue algo que le tocó en el corazón a cada venezolano, Venezuela se sintió muy orgullosa cuando escucho: “QUERIDOS FANÁTICOS NUESTRO GRAN JUGADOR LUIS APARICIO HA SIDO ELEGIDO PARA EL SALÓN DE LA FAMA DEL BÉISBOL DE LAS MAYORES”.

El 12 de Agosto de 1984 junto otros grandes del béisbol Luis Aparicio ingreso al salón de la fama del béisbol, “Hoy, 30 años después de haber llegado a este país, agradezco a todos ustedes, y le doy gracias a Dios por haberme dado la habilidad de jugar en el deporte más grandioso del mundo, muchas gracias”, fue un discurso muy breve pero muy conciso, el público que se encontraba con él en ese momento se mostró muy satisfecho por el sentimiento que Aparicio dio en esa oportunidad. Su amigo de infancia Alejandro Vargas sintió con mucha emoción ese momento especial, “Escuchar el himno de Venezuela, fue un momento muy difícil sobre para lo que estábamos de Maracaibo”.

Dos dias después de ese gran homenaje Luis Aparicio recibe un gran Homenaje en Chicago su número 11 con el que siempre llevo en su uniforme fue retirado en el estadio “Comiskie Park de Chicago” y 21 años después los fanáticos de los Medias Blancas le rinden un gran tributo al pequeño “Lois” por darle grandes satisfacciones mientras jugaba con la franquicia.

ELABRELATA