Los medios de derecha nacionales e internacionales no se cansan de crear matrices de opinión que denigren los logros de la Revolución Bolivariana. Esta vez, el diario ‘El país’, un medio español acostumbrado a poner su ojo en Venezuela para generar mentiras, califica como un fracaso  la ‘revolución cultural’ del chavismo.

Un artículo publicado por el diario español este 26 de septiembre y difundido también por El Nacional, señala que este año las instituciones culturales venezolanas han presentado ‘‘graves síntomas de decadencia’’, por el anuncio del Ministerio Del Poder Popular para la Cultura en junio que decretó la suspensión por falta de fondos del premio de novela Rómulo Gallegos y luego la cancelación de una gira por Estados Unidos en agosto de la afamada Orquesta Sinfónica Juvenil, para ser dirigida por Gustavo Dudamel.

135.000 dólares se lleva el ganador del premio a la mejor novela, el ‘Rómulo Gallegos’, una cantidad elevada para otorgar en medio de una crisis generada por una guerra económica que se desencadenó en Venezuela, y es que esta medida a pesar de ser criticada por la oposición no es más que una decisión consciente y justa.

La doble moral de Dudamel, ‘El País’ la desconoce

Con la manipulación por delante, según ellos, el presidente Maduro solo se dio la tarea de acusar al músico de hacer política tras criticar éste, la muerte de un joven violinista durante la ola de protestas antigubernamentales que entre abril y julio causaron más de 120 muertos y cientos de heridos.

¿Una decisión política?  Sí, y con toda claridad. A Dudamel se le olvidaron sus logros alcanzados en revolución.

 ¿Cómo negar la inversión hecha al Sistema Nacional de Orquestas al cual pertenece Dudamel, que se impulsó con el Gobierno Bolivariano? El director fue reconocido por el presidente Chávez por su talento y entrega como un valioso estandarte cultural de la nación venezolana. Hasta abril de este año el Gobierno aprobó $ 9.870.000 (casi diez millones de dólares) solicitados por la directiva del Sistema de Orquestas para financiar las giras internacionales.

A propósito de este artículo, resulta ilógico que el director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, a pesar de  la crisis severa del país que se acerca ya a casi un año de etapa crítica, apenas se muestra preocupado por su desenlace, esperó tanto tiempo para pronunciarse y defender a los “protestantes pacíficos’’, y además comentó no tener ideología alguna, luego de haberse presentado ante el Presidente Chávez como un fiel seguidor de su proceso, incluso, portando el brazalete tricolor y haciendo guardia de honor en el funeral del Comandante. ¿Entonces con qué moral aceptaría los millonarios recursos para una gira en Estados Unidos en caso de haber sido aprobados? O, ¿es que solo lo apoyaba cuando el barril de petróleo costaba $100?

Inversión en la cultura es una realidad

Por otra parte, el artículo menciona al periodista Manuel Silva-Ferrer, investigador asociado al Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín, quien señala en el libro El cuerpo dócil de la cultura que el balance de la gestión chavista es contradictorio porque el Estado y el mercado han impuesto restricciones que limitan y encarecen el acceso a la cultura. Muchos intelectuales además han migrado del sector público al privado, en “un fenómeno propio de regímenes totalitarios”, afirmó. Pero, ¿cómo es que puede afirmar con tanta seguridad que el acceso a la cultura en Venezuela está debilitado?

Al parecer este periodista no sabe que durante la gestión del Presidente Hugo Chávez se creó la red de Librerías del Sur que cuenta con 59 sucursales en todo el territorio nacional, donde se pueden adquirir los títulos de las editoriales del Estado venezolano: El Perro y la Rana, Monte Ávila Editores, Biblioteca Ayacucho, Celarg y Casa de las Letras Andrés Bello, entre otros, creadas con el fin de publicar libros y revistas en forma masiva y a bajos costos, que brindan la oportunidad a todos aquellos escritores, poetas y artistas del país, de publicar obras que abren y consolidan nuevos espacios para la expresión de ideas y sueños.

Y es que, contradictoriamente, este mismo trabajo publicado por ‘El País’ aclara que, según el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, solo esa institución publicó 11 millones de ejemplares en 12 años, de 2004 a 2016. El país pasó también en el mismo lapso de editar cuatro títulos al año por cada 100.000 habitantes a alrededor de 12, de acuerdo con datos del Cerlalc, el organismo regional de fomento de la lectura. ¿Confuso, no? ¿Cómo es que en un país en declive cultural hace ferias del libro abiertas a todo público cada año en la mayoría de las ciudades?

“No hay herramienta, en verdad, como la cultura, para lograr esa recuperación de conciencia, resurrección de pueblos, profundización de quienes hemos sido, quienes somos, y quiénes podemos ser”  Hugo Chávez.

Entonces ¿cómo explican los opinadores de oficio que un país en declive cultural crea una villa del cine que ha producido más de 300 películas en 10 años, una Universidad Experimental de Artes (educación gratuita) con 5000 estudiantes, un Centro Autónomo de Cinematografía, un Centro Nacional de Fotografía, la Fundación de Museos Nacionales y el rescate de Teatros anteriormente convertidos en depósitos y zapaterías?  Todas estas políticas culturales implementadas en pro de la inclusión social. ¡Qué raro es este ‘‘fenómeno propio de regímenes totalitarios’’!

ELABRELATA