Algunos puntos para la reflexión

Foto: Agencias

1) Por supuesto que las fuentes informativas y de opinión que procesan en Washington, y con más frecuencia y precisión, en el Departamento de Estado y en el Comando Sur, provienen de los sectores de oposición, concretamente, de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), a las cuales les añaden lo que extraen de los medios de comunicación venezolanos y de otros países como Colombia y España, por ejemplo, y naturalmente estadounidenses, como las agencias transnacionales y servicios internacionales tipo CNN. De todas esas fuentes se nutren las opiniones y noticias que manejan permanentemente. Incluidas las de la propia Embajada estadounidense. Naturalmente, unas tendrán más credibilidad que otras.

2) Pero, por supuesto, no son las únicas. Para tener una visión integral, lo más aproximado a lo que ocurre en nuestro país, todas esas fuentes, por sesgadas y parcializadas, son insuficientes. Ellos lo saben bien.

Naturalmente que el reciente y reiterado anuncio del presidente Maduro sobre su disposición al diálogo, así como la incorporación de más países a ese eventual encuentro y su declaración sobre la derrota del golpe de Estado debieron ser objeto de algún análisis, así como la ratificación del ministro Vladimir Padrino López y la designación de un nuevo Estado Mayor Superior. ¿Cómo interpretarlo? ¿Muestras de debilidad o fortaleza? ¿Qué dirán en el Comando Sur? ¿Y cómo habrán valorado las cifras del general Benavides Torres según las cuales en 79 días de protestas solo han participado en todo el país 600 mil personas?

¿El Departamento de Estado habrá valorado las declaraciones de José Vicente Rangel cuando opinó que los “violentos se adueñaron de las manifestaciones” y sobre las divergencias por ese asunto en la oposición? ¿O ustedes creen que ninguna de esas expresiones son valoradas? ¿Qué solo le hacen caso a lo que dice la oposición?

3) Falta algo muy importante, como es la cantidad de veces que Estados Unidos ha sido derrotado en la OEA (Organización de los Estados Americanos) buscando inútilmente los votos contra Venezuela, para lo cual ha usado todo los medios y recursos que se pueden imaginar, amenazas e intimidaciones. “¿Y qué paso ahora?” Debió preguntarle el Presidente Trump a su subsecretario de Estado, Tillerson, quien ya le había garantizado que esta vez sí (el miércoles) se condenaría a Venezuela. Que pasa en la OEA, que se equivocan tanto.

4) Recordarán ustedes que en esta misma página me referí al informe que el almirante Witt, como jefe del Comando Sur, le presentó en abril, a la comisión de Servicios de Guerra de la Cámara del Senado del Congreso de EEUU. Según ese informe había una importante relación entre el Comando Sur y la oposición venezolana, hasta el grado de que los hechos vandálicos que se producían en Caracas y otras ciudades, así como las acciones armadas, no solo eran conocidos a bordo del portaaviones de la IV Flota sino que desde allí le estimulaban. Existe importante articulación, aunque parece debilitada.

5) Cuando hace poco estuve en el XII Congreso Latinoamericano de Periodistas, (Felap) en mis respuestas a tantas preguntas sobre la situación en Venezuela, les decía que siempre dependía de una eventual intervención militar de EEUU, y les ofrecía mis razonamientos: creía que era imposible sin el apoyo de al menos las fuerzas armadas de dos países, y en segundo lugar, tener la seguridad del triunfo.

6) De las reuniones de presidente Trump con jefes de Estado de países latinoamericanos donde tan peliaguda materia pudo examinarse, en especial la celebrada con el colombiano Santos, no ha trascendido la más mínima información positiva, ni de ninguna naturaleza. Es natural que pensaran en las reacciones populares y de otro tipo ante una eventual participación en una acción armada del ejército de uno de uno de esos países contra Venezuela.

7) Y en cuanto a la seguridad del “triunfo” carecen de elementos que les permitan asegurarlo, ¿y qué precio tendrán que pagar?

Naturalmente que los servicios militares de inteligencia de EEUU tienen la información sobre la reforzada capacidad de defensa antiaérea de las FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana), así como de nuestra limitada capacidad ofensiva misilística, pero en todo caso, no están seguros del alcance de la respuesta de la unidad cívico-militar ni de su resistencia.

En fin, que en tales condiciones hoy resultaría aventurado, de inciertos resultados y más riesgosa que nunca, una intervención militar sobre Venezuela.

Alguna vez pensé que el bigleaguer venezolano con posiciones más radicales había sido quien propuso, abiertamente, un golpe de Estado, pero ahora resulta que Oswaldo Predique pide que no se celebre el campeonato de béisbol. Olvida a los miles de aficionados y a los centenares de peloteros que no trabajarán.

La justicia chilena acaba de decidir la entrega a los familiares Pinochet de más de tres millones de dólares que le habían decomisado por haberlos obtenidos mediante la corrupción. Como si no hubiera cambiado nada.

En EEUU estudian autorizar a maestros y profesores a usar armas en sus institutos, y al menos en un estado acordaron darles entrenamientos. La civilización más avanzada.

A los cubanos podría sorprenderles cualquier cambio en la política de Washington hacia su país, menos el que anunció Trump. Era bastante previsible.

Lo ocurrido en Colombia era impensable hasta por lo más optimistas: que las FARC entregarán sus armas, con lo cual cesa su lucha armada. ¿Cuál es el riesgo ahora? Que las fuerzas “civiles” no cumplan sus compromisos. La Corte Suprema dio, el primer paso atrás, y Uribe anunció que ¡desbaratará lo hecho!

ELABRELATA / NOTA DE PRENSA

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