¿Cuál es la diferencia de los ataques violentos realizados recientemente por los factores más extremos de la oposición venezolana y otros realizados en España, Estados Unidos, Colombia, o Francia, que sí son calificados como terroristas?

Que no han ocurrido en esos países, ni van con la línea editorial de las grandes corporaciones de la comunicación -alineadas con los intereses políticos de esos gobiernos-, que pueden calificar de terrorista a quien con un martillo agrede a un policía en Francia, pero si un sujeto dispara desde un helicóptero contra instituciones venezolanas es solo un “atacante” o un “helicóptero que atacó” como si nadie lo tripulara, o peor aún, es alabado.

Además, ocurre que, aparte de un estado de negación general de que aquí, en Venezuela, país que pareciera tan ajeno a “esas cosas”, ocurra este tipo de violencia, tenemos la idea -promovida por los medios- de que terrorismo es que un yihadista o un separatista se inmole con explosivos en medio de un centro comercial.

Existe por otro lado, una deshumanización por parte de la oposición hacia los funcionarios públicos chavistas, el pueblo oficialista y las sedes, bienes y todo lo que pueda “oler a chavismo” y si son atacados, los hechos se banalizan, se niegan, o se culpa a las propias víctimas.

Cuando el presidente Nicolás Maduro comenzó a llamar terroristas a ciertos grupos de la oposición a finales de 2016, el calificativo fue desdeñado y burlado, cuando los llamó terroristas por reanudar las protestas violentas en la cuales, dañan bienes públicos, saquean, y tienen particular afición por la piromanía, fue etiquetado de exagerado, cuando comenzaron a publicarse audios con sus planes insurrecionales, a confesar, a amenazar con saquear negocios que no cierren, simplemente… se tilda de falsedad a todo, o se justifican los medios en aras del fin: tumbar al gobierno.

La Real Academia Española define terrorismo como: 1 Dominación por el terror. 2 Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. 3 Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

Ya que quizá para usted no sean actos terroristas, que en medio de una barricada, saqueen un camión y quemen vivo con bombas molotov al chófer, que linchen a quien sea señalado como chavista, que asedien la casa materna de funcionarios, que recluten niños pobres para que agredan a los “enemigos” guardias, que encapuchados no lo dejen llegar hasta su casa… etcétera, aquí tiene los actos más parecidos al terrorismo “convencional” que han ejecutado los factores más violentos e intolerantes de la oposición y si usted sigue en negación ante esto, tiene que reflexionar mucho pero mucho más.

Quizá convenga imaginar primero que cada uno de estos hechos ocurrió en otro país y preguntarse ¿lo consideraría terrorismo si escuchara que esto ocurrió, por ejemplo, en el Reino Unido?

Terrorista ataca desde el aire 

Un funcionario policial simpatizante con políticos extremistas y a la vez fanático religioso, graba un video donde dice ser un guerrero de Dios con una misión que cumplir, luego secuestra un helicóptero y dispara contra una institución del gobierno donde se realiza una actividad social, vuela hacia su siguiente objetivo: el Poder Judicial, y lanza granadas contra esta sede en pleno centro de la ciudad y donde minutos antes padres buscaban a sus hijos en un preescolar en el mismo edificio.

El atacante se llama Óscar Pérez, y reivindicó su atentado, publicando el mencionado video, que no dista mucho del contenido en videos publicados por terroristas islámicos.

El hecho, no solo no fue condenado por los medios de comunicación privados, sino que la oposición perdió la oportunidad de deslindarse de esta extrema violencia y se mofó del ataque.

Bomba de activación remota es dejada dentro de un bolso en la calle

El lunes 10 de julio, una bomba de gran impacto fue explotada mientras un grupo de Guardias Nacionales en moto pasaba por el lugar: siete guardias nacionales resultaron heridos con quemaduras graves. Un grupo de periodistas en sospechosa espera de un acontecimiento, se encontraban en el lugar con sus cámaras apuntando hacia donde todavía no había pasado nada, después algunas fotografías parecían enaltecer el acto terrorista:

Repasemos:

Una bomba en un bolso fue puesta en la calle y activada a distancia por un grupo con un objetivo político.

Amedrentar a comerciantes, transportistas y ciudadanía en general para que paralicen actividades y se unan a la lucha

Estas advertencias han sido hechas en papel, videos, con los propios actos de saqueo a quienes abren negocios, generando terror en quienes habitan la zona temporalmente tomada por alguna célula de “resistencia”, prácticas por demás muy propias del terrorismo paramilitar colombiano:

Atentar contra personas dentro de una discoteca 

La madrugada del domingo 9 de julio, dos discotecas en Maracaibo, Mi Vaquita y Mi Ternerita, fueron atacadas desde adentro con bombas lacrimógenas: la confusión, el miedo y el caos se apoderó de ambos lugares, algunas personas que minutos antes, disfrutaban y bailaban, de repente se encontraban tumbando mesas parar hacerse paso y salir hasta por las ventanas.

Los atacantes se hicieron pasar por clientes e ingresaron al lugar ocultando los artefactos y sin despertar sospecha para cumplir su misión.

Posteriormente reivindicaron el ataque a través de las redes sociales, indicando que se trataba de una advertencia a los “indiferentes”, ¿qué los diferencia de los yihadistas que amenazan a los que consideran “infieles”?

“El país no está para rumbas anoche se lo dejamos claro a quienes estaban en @mivaquitarest y @MiTernerita Maracaibo esta semana serán otras”

Es importante recordar que varios de los planes de escalada violenta en 2014 fueron frustrados por la captura de cabecillas claves, como el terrorista entrenado en Colombia Lorent Saleh, quien precisamente en uno de los videos que salieron a la luz, menciona su disposición a atacar discotecas.

¿Qué elemento le falta para llamarlo terrorismo?

ELABRELATA