Caos, neurotización y muerte: la zona de confort de la MUD

Foto: Agencias

La oposición ya ha dejado totalmente de lado la pretensión de convocatorias masivas para demostrar un rechazo al presidente Nicolás Maduro.

El grueso de los que adversan al gobierno ya no quieren ir a manifestar, se sienten agotados y agobiados, además de temerosos porque saben -lo ven con sus propios ojos- que de parte de sus propios marchantes iniciarán actos vandálicos, violencia y caos, aunque también creen firmemente que la Guardia Nacional tiene comportamientos inauditos y abusadores; es decir, que en otros países pudieran marchar hasta donde quisieran, cerrar las calles que quisieran, dañar el bien público que quisieran.

Ante la inminencia de la elección de constituyentistas para el 30 de julio, la dirigencia opositora apuesta por peligrosos llamados al impedir la elección.

Amparados en la inacción de la Fiscalía General, y seguros ya de que sólo la muerte de jóvenes, y el caos generalizado les genera la contundencia noticiosa que pareciera justificar -de eso se encargan sus medios, sus voceros y sus influencers– insistir de manera violenta e inconstitucional en la salida del presidente Nicolás Maduro, se perfilan ya únicamente por el camino de la anarquía focalizada.

En complicidad con grandes medios y figuras del entretenimiento, han generado toda una épica, bastante forzada, en torno a los jóvenes de La Resistencia: una mezcla de caballeros templarios, que posan como los espartanos de 300, son bendecidos antes de las “batallas”, y una copia calcada de la resistencia -también bastante producida- de Ucrania, su ídolos y referentes -no se pierden un episodio de Winter on Fire, la serie de Netflix hecha específicamente para ellos-.

La admiración y justificación de la violencia por parte de los “jóvenes de La Resistencia” más el caos focalizado en una ciudad un día y en otra al día siguiente, van de la mano: calles trancadas que generan anarquía y vandalismo, acusación al gobierno de sacar “colectivos” contra los “héroes”, las calles tomadas realmente por la delincuencia mientras la mayoría de la población no se atreve a salir y se neurotiza con las redes sociales, fotos, audios de whatsapp, y dejan totalmente a un lado el pensamiento racional y esa vocecita que de vez en cuando les dice: “Quizá si no nos encerráramos todos con barricadas, la ciudad no caería en este caos”.

La muerte es el otro ingrediente principal, no se puede insistir en la mentira de que estamos en una dictadura a la cual se le hace frente todos los días, sin provocar situaciones que generen muerte; enfrentamientos en la calle, asedio a bases militares, saqueos. Sin embargo, los números no dan: si esto fuera una dictadura, en tres meses de protestas no habrían 80 muertos, habrían miles.

Desde 2002 no tienen otra estrategia que no sea la insurreccional. No se hallan en la Paz, en la verdadera democracia, en la vida, todo ello está fuera de su zona de confort.

ELABRELATA