Para los líderes de la oposición que están muy influenciados por la indolente disidencia cubana en Miami, la aplicación de la estrategia de asfixia financiera es sólo otra acción más contra el gobierno bolivariano.

Ha resultado la más provechosa, mucho más que calentar la calle. Frente a la ciudadanía se lavan las manos asegurando que solo apoyan las sanciones contra “funcionarios del régimen”, pero cuando declaran en inglés piden un todo o nada que bien saben traerá sus más graves consecuencias a la población, no a los funcionarios.

Euroclear, una de las proveedoras de servicios financieros utilizada por el gobierno para transacciones en divisas, ha congelado $ 1.650 millones del Estado Venezolano en directo obedecimiento a las sanciones impuestas por los Estados Unidos y aplaudidas por quienes quieren “liberar” al país.

El “secuestro”, como lo calificó el presidente Maduro de este dinero, llega a $ 450 millones en efectivo y $ 1200 millones en títulos para importar medicinas. Medicinas, como las que cuesta tanto conseguir y la oposición luego se llena la boca diciendo que el gobierno está matando a la gente y que es necesario abrir un “canal humanitario”.

“450 millones nos los tienen congelados desde hace seis semanas en Euroclear (…) Tenemos además 1.200 millones en bonos emitidos por la República, aceptados por agentes económicos para vendernos medicinas (…) y nos tienen los 1.200 millones de dólares secuestrados” aseguró el presidente en un acto el miércoles 23, su cumpleaños.

Según AFP, una fuente vinculada a los temas financieros aseguró que el Banco Central de Venezuela tiene varias operaciones paradas por Euroclear, esta incluyen la importación de alimentos y medicinas. Euroclear es un gigante financiero que sin embargo, no se atreve a desafiar las imposiciones de la  Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos.

Hay analistas que argumentan que esta política de cerco y asfixia de los Estados Unidos, no hace sino acelerar la decadencia de hegemonía y lanza los países afectados a los brazos de Rusia y China. Sin embargo, en el futuro cercano, las consecuencias para la población son fatales, y seguirán aplicándolas mientras que quien quiere comprar un antibiótico y no lo consigue, sólo culpe a la revolución.

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