Cinimos: Gobierno de México juzga a Venezuela por órdenes de EEUU

En la actualidad, ninguna nación en el Continente Americano enfrenta una crisis humanitaria y antidemocrática como la que padece México

Foto: Referencial

El gobierno de México olvidó su tradición diplomática de no intervenir en conflictos externos y ahora asume un papel activo contra Venezuela, no para proteger los intereses de su pueblo y menos para defender a los venezolanos, sino para favorecer la ambición hegemónica regional de Estados Unidos. 

La decisión del presidente Enrique Peña de desconocer los resultados de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) –del pasado 30 de julio–, bajo los argumentos de que los comicios fueron “contrarios a los principios democráticos reconocidos universalmente, que no se apegan a la Constitución de la República y que profundizan la crisis en que se encuentra el país”, es una muestra de lo que estaría dispuesto a hacer para congraciarse con su vecino del norte.

En la actualidad, ninguna nación en el Continente Americano enfrenta una crisis humanitaria y antidemocrática como la que padece México: aquí, a diario mueren decenas de inocentes por la violencia gubernamental y del crimen organizado. Incluso instituciones internacionales como la ONU y la CIDH han demostrado que agentes del Estado desaparecen personas, torturan, violan y secuestran.

Entre los caídos se cuentan 38 periodistas, acallados porque a las autoridades (principales agresoras de la prensa, según la organización internacional Artículo 19) no les gusta ser evaluadas y mucho menos expuestas en medios de comunicación cuando cometen actos de corrupción.

Además, el voto de los mexicanos no se respeta. Al parecer, el gobierno tiene tan mala memoria que olvida las crisis postelectorales que aún enfrentan Coahuila y el Estado de México, cuyos comicios se realizaron en junio pasado. Menos recuerda la ilegitimidad con la que asumió el propio Peña Nieto la Presidencia en 2012, o el derechista Felipe Calderón en 2006, cuando la mayoría de los mexicanos votaron por el político de izquierda Andrés Manuel López Obrador.

Por ello, el cinismo de Peña Nieto y su gabinete –en particular del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray– al condenar a una nación que lucha por su libertad y soberanía solo puede tener una razón: la profunda dependencia de México a Estados Unidos, sobre todo en el ámbito económico. Pues incluso con Donald Trump, ese país sigue siendo el principal mercado para el petróleo, materias primas y productos de exportación.

Entre enero y abril de 2017, el 82,44% de las exportaciones mexicanas no petroleras (productos automotrices, manufacturados, agropecuarios, pesqueros, alimenticios, entre otros) tuvieron como destino el mercado estadounidense, indica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

La agenda internacional de México está marcada, pues, por el adverso contexto que enfrenta el gobierno de Peña Nieto frente al de Trump, con una desventajosa renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte; la amenaza de expulsión masiva de mexicanos indocumentados que residen en Estados Unidos, y la construcción del muro fronterizo.

ELABRELATA / RT