Imagen: Agencia

El pueblo es sabio y paciente, pero todo el abuso de los comerciantes formales e informales para ahogar al pueblo con el aumento de precios cada día, ya rebasó la capacidad de aguante. El secuestro del salario de los trabajadores que no tienen acceso siquiera al pago de transporte para dirigirse a cumplir la jornada laboral, solo es el comienzo del viacrucis que viven los venezolanos asalariados para cubrir sus necesidades básicas.

Pero si los capitalistas abusadores creen que el pueblo anda sin conciencia, las redes le dan muestra de lo claro que están, cuando se trata de identificar al culpable de la mala situación y quien le saca provecho a la desgracia ajena.

Con las carnes

Al pan, pan.

Alarmas que se encienden, ¿será por casualidad?

ELABRELATA / HAYLEÉN LEÓN

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