Mariano Rajoy durante su discurso previo al debate de investidura. Foto: Agencias
Mariano Rajoy durante su discurso ante el Congreso de los Diputados. Foto: Agencias

Mariano Rajoy, presentó hoy su discurso de “solicitud de confianza”, previo al debate de investidura del Congreso de los Diputados, en un nuevo intento por ser elegido presidente del gobierno español, cargo para el cual, las fuerzas políticas llevan ya 8 meses sin lograr un acuerdo, lo que puede llevar a la realización de unas terceras elecciones generales.

Se esperaba su pronunciamiento sobre la acusaciones de corrupción que mellan la credibilidad del Partido Popular (PP), sin embargo, de la hora y veinte minutos que duró su intervención, dedicó al tema unos dos minutos, en los cuales afirmó que su gobierno ha tomado medidas contundentes contra la corrupción como: mayor control a la financiación de los partidos políticos, nuevos requisitos para optar por altos cargos, e innovación en los mecanismo para recuperar el dinero “robado por los corruptos”.

El candidato ofreció a los partidos adversarios, la posibilidad de pactar en los siguientes temas: educación, energía, ciencia e investigación, pensiones, violencia de género, acciones contra el terrorismo, la financiación autonómica, y la unidad de España (versus las aspiraciones independentistas catalanas).

Responsabilizó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por mantener trancado el juego político, e instó a permitir la investidura, de manera que puedan ejercer su rol opositor:

“Estamos ante una responsabilidad compartida ante la que nadie debe mostrarse indiferente. (…) ¿O es que alguien está pensando en convocar nuevamente a los españoles a las urnas?”

Para defender su posible nombramiento, indicó ser la única opción política viable, debido a que su partido fue el más votado en las elecciones del 26 de junio (33%):

“No existe una alternativa que atienda a los intereses de los españoles y esté en condiciones de intervenir inmediatamente. Si existiera sería para conformar un Gobierno de mil colores, radical e ineficaz, hipotecado por las exigencias de partidos cuyo objetivo es desafiar a nuestras instituciones y romper unidad territorial”

Por último, resaltó el problema que representaría para la sociedad española, que de nuevo no se lograra la formación del gobierno: 

“No se me ocurre un mayor daño a la democracia que decir a los ciudadanos que su voto ha sido inútil en dos ocasiones y que tienen que repetir elecciones por tercera vez. Respetar la democracia es la primera medida para fortalecerla”

¿Qué sigue?

El miercoles 31 de agosto, proseguirá la sesión de investidura, luego de un debate en el cual cada fuerza política tendrá 30 minutos para exponer sus argumentaciones, a las cuales el candidato (Rajoy) deberá responder, una vez concluido el debate, se procede a la votación.

Cada uno de los diputados deberá votar “Sí”, “No”, o “Abstención” de manera pública y en voz alta.

En total serán emitidos 350 votos, Mariano Rajoy necesita 176 votos favorables (mayoría absoluta) para ser investido como presidente en esta primera ronda de votaciones. Si no lo logra (como es previsible según las intenciones expuestas por los demás partidos), se pasa a una segunda ronda de votación, en la cual sólo deberá tener más votos favorables que en contra, es decir, necesita al menos 11 abstenciones y mantener los votos favorables.

Si no se logra la investidura, durante los dos meses siguientes el mismo, u otro candidato puede volver a presentarse, de llegar al mismo resultado, se realizarían unas nuevas elecciones.

España bien puede estar en la vía a pasar las navidades votando por tercera vez. ¿Cambiarían drásticamente los resultados en este escenario?

ELABRELATA / MROBERTI