Esta “normalidad” de la que fue víctima Santiago Maldonado, como miles de mapuches sin cámara ni espacio en los medios, expresa claramente el gobierno de los intereses de los propietarios por fuera del poder político de turno, en una región patagónica también marcada por un comportamiento similar de las mineras, las petroleras e industrias, que en algunos casos amparadas en tratados internacionales de inversión, ni siquiera pagan impuestos en mucho de los municipios que ocupan.

En esa dirección, el gobierno de Macri lo que viene a fortalecer en esta ecuación es el marco social, cultural y legal de esta forma de apropiación del territorio argentino. Con el claro objetivo de darle la famosa seguridad jurídica que necesita el capital global, representado en los Benetton, para dar un fuerte envión al negocio de compra y venta de tierras en estas áreas. Maldonado, como los mapuches de Cushamen, son cuerpos violados contrarios a esta lógica global que hace del mundo una tierra conquistada y revendida.

ELABRELATA / MISIÓN VERDAD