Efímeros líderes pop

Foto: El Abrelata

La orfandad de liderazgo del antichavismo se evidencia en la fugacidad de sus líderes. Pasan del fervoroso “Flaco bello, te amo” al desprecio y, finalmente, al olvido.

Líderes prefabricados por la mediática, como cantantes pop de Emilio Estefan, una pose, una foto, una frase hecha, mucha producción para llenar un evidente vacío de talento, saturando los medios para que la cosa cuaje, como cuajan esos reguetones insoportables que uno nunca escuchó voluntariamente, pero que terminó cantando, sin querer, porque des-pa-ci-to, te lo metieron hasta en la sopa.

Uno de los casos más dramáticos es el de Capriles, el otrora flaco bello. El gafo del salón que quisieron vendernos como la brillante alternativa a Chávez. Y hubo quien se lo tragó, pero nadie se lo tragó tanto como el mismísimo Flaco, que hasta el día de hoy no ha entendido por qué termino así, descargando su arrechera, tirándole puyas a Leopoldo desde una solitaria transmisión por Periscope.

Leopoldo es otro: “El Mandela venezolano” lo bautizaron los hacedores de liderazgos de papel, barriendo bajo la alfombra la afinidad de Mandela con el comunismo, con Fidel, con Gadafi… con todo lo que tanto odian. Tranquilos, que la gente pensante no se da cuenta de esas cositas.

Iba cuajando la cosa: el líder, la esperanza blanca tras las rejas, mientras su esposa, la imagen perfecta, así como sacada de un comercial de Corn Flakes: rubia, linda, joven, con cara de inocencia salpicada de sex appeal; esa frágil mujer que sacó una fuerza inspiradora ante una dictadura sanguinaria y cruel que, para disimular, le permite a esta nueva heroína hacer todos los shows, todas las pataletas que le da la gana.

Y el show es un hit en los medios. Las cámaras la aman. Su marido encarcelado es una marca impresa en camisas y pancartas. “Liberen a Leopoldo” es el slogan. “Leopoldo dijo” es el abracadabra que convirtió a un cero a la izquierda en súbito líder usurpador. ¡Coño, salió Leopoldo! Tiembla el entramado. Se evapora la ilusión.

En este vacío, el “outsider” que necesita el antichavismo, ese que hace poco, desde un helicóptero atacó el TSJ con granadas, ese que cuando no pudo derrocar a Maduro llamaron “pote de humo chavista”; ese terrorista reapareció, teatral y sobreactuado, y los medios salivan con su nuevo hit reguetonero.

ELABRELATA / CAROLA CHÁVEZ