El Evangelio según Twitter en Venezuela

Algunos sacerdotes venezolanos se expresan en las redes sociales en el peor estilo de los fanáticos de la Inquisición y bendicen la violencia.

Imagen: Red58

¿Cómo debe el cristiano utilizar las redes sociales para glorificar a Dios y comunicar el evangelio? ¿Las diferentes expresiones de idolatría en el Internet no alcanzan al cristiano?

Estas dos preguntas se hacían los obispos reunidos en la “Convocatoria de Líderes Católicos: La Alegría del Evangelio en América”, que sesionó del 1 al 4 de julio en Orlando, Florida. Si la Iglesia busca evangelizar con efectividad en el mundo moderno, argumentaron, sus pastores deben involucrarse en Internet, pero de la forma correcta.

Es evidente que lo “correcto” no es el modo que utiliza el clero en Venezuela su oficio en las redes sociales, al menos no en Twitter. En el peor estilo de los fanáticos de la Inquisición, el Padre José Palmar, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe en Maracaibo, es un extraño agente evangelizador que cree que por los caminos del fuego se puede llegar, no al Infierno, sino al Paraíso en Venezuela.

Algunos de sus tweets de los últimos días incitan descaradamente a la violencia y al magnicidio. En su cuenta se puede leer:

Todavía más insólito es este mensaje, en las antípodas de la glorificación a Dios que predica la Iglesia y más lejos aún de la “forma correcta” que piden los obispos:

Si algún nuevo ingrediente adverso faltase a la promoción de la violencia en Venezuela, se lo está proporcionando este cerril pastor que hace estallar petardos verbales tan alegremente como lanzan los guarimberos cócteles molotov y queman seres humanos en las protestas antigubernamentales.

Pero no está solo el Padre Palmar en esta cruzada. La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) no acata la primera exhortación apostólica del Papa Francisco, Evangelii gaudium, donde convoca a la Iglesia a utilizar todos los medios, incluyendo las redes, para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera”, de modo que toda la estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación”.

¿Qué habrán entendido de esas palabras el Arzobispo de Caracas Jorge Urosa Savino -presidente de la CEV-, Monseñor Ovidio Pérez Morales y otros ministros de Dios? ¿Qué tiene que ver la misión de la Iglesia con los mensajes inadecuados, falsos y sembradores de la discordia que circulan en Twitter?:

En la página oficial de la Conferencia Episcopal, @CEVMedios, llueven las imágenes de los jerarquía eclesiástica votando a favor de la convocatoria opositora del pasado domingo 16 de julio, una propuesta de última hora para prolongar las jornadas de violencia en el país.

Con esta intervención sacerdotal en la política, que prueba su falta de autonomía ideológica, se han sacado más antorchas a la calle en un país de fuerte tradición católica y agitado por los llamados a la desobediencia civil del bando que tiene las simpatías del clero venezolano:

No se encuentra una sola palabra en el Nuevo Testamento que, ni de lejos ni de cerca, juzgue o regule las estructuras sociales. Es por eso inútil intentar encontrar una doctrina política o económica cristiana por la simple razón de que no existe y de que no puede existir. Esto es lo que, en definitiva, reconoció Concilio Vaticano II que dice textualmente lo siguiente:

“Cristo no dio a su Iglesia una misión propia en el orden político, económico o social. La Iglesia no se liga en virtud de su misión y su naturaleza a ninguna forma particular de cultura humana, a ningún sistema económico, político o social.”

Por supuesto, ello no le impide a la Iglesia, como sigue diciendo el Concilio,

“dar su juicio moral incluso sobre materias referentes al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona y utilizando todos y sólo aquellos medios que sean conformes al Evangelio”.

Sin embargo, en ningún lugar se da carta blanca para utilizar descaradamente a la Iglesia en beneficio de determinados objetivos y programas políticos, e incluso, llamar públicamente a la rebelión. La neutralidad política de la Iglesia es una exigencia de las reglas del juego democrático, exigencia que la jerarquía debería ser la primera interesada en respetar.

En el encuentro de obispos celebrado recientemente en Orlando, Monseñor Daniel Flores, Obispo de Brownsville, en Texas, advertía que lo más importante para los católicos que se involucran en Internet, particularmente los sacerdotes y obispos, es asegurarse de llevar con ellos a Cristo.

“Si no estamos hablando sobre el Evangelio y lo que Jesús dijo hoy, entonces todas las otras cosas van a ser simplemente polémicas”, dijo Mons. Flores durante una conferencia de prensa.

Roger Araújo, sacerdote de la Comunidad Canção Nova, advirtió que “no es que necesitamos mandar solamente flores y pasajes de la Biblia. Lo que no podemos es difundir la cizaña, la mentira, la ilusión y el chisme, y pensar que eso es normal y hasta bonito”.

Pero quien se expresó fuerte y claro sobre el tema fue el propio Francisco. Durante una homilía en la capilla de Santa Marta advirtió: “Dios detesta la doble moral. Dejen de ser ‘hipócritas’ en las redes sociales”.

Hablaba a sus humildes feligreses en Roma, pero es una sentencia con la que debería comenzar cada una de sus oraciones matutinas la cúpula de la Iglesia en Venezuela.

ELABRELATA/RED58