“El lunes 16 de agosto de 2004, a las seis de la tarde, Henry Ramos Allup salió en la pantalla de Globovisión, rodeado de miembros de aquella cosa que se llamó La Coordinadora Democrática, anunciando que en el referéndum que se había realizado el día anterior, se había cometido un fraude enorme, y que el próximo día presentaría las pruebas. Se cumplieron ahora en agosto, 13 años de aquella declaración, y el hombre sigue buscando las pruebas de aquel fraude. Y lo peor es que, según sus compañeros de la banda La Mud, ahora se acaba de presentar otro fraude”.

Cinthya Machado Zuloaga se detiene para revisar el video donde Ramos Allup, rodeado por los miembros de la banda Mud, habla a cámara con desmedida pose de guerrero heroico de la batalla del fracaso electoral.

Y dice: “Ahora Ramos Allup se ríe de lechuguinos y petimetres. Y de una manera ingrata puso a declarar a Ramón Guillermo Acevedo, que no tenía por qué hacer ese papel tan gris, sobretodo, después de ser sustituido por Jesús “Chúo” Torrealba, y en su declaración, este hombre buscando abandonar su mundo gris de la política, declara que “hubo una victoria gigantesca”, lo peor es que después escribe una columna y no pide perdón por lo que dijo, sino que se justifica. Típico de todo hombre gris”

El mesonero deja las dos tazas de café sobre la mesa, y se queda escuchando a Cinthya. Y ella sigue: “Y lo de Gerardo Blyde es para incorporarlo al mundo de la baratija. Llamó a la gente a la calle para desconocer los resultados y no salió nadie. Si Blyde es capaz de movilizar a la calle a alguien en este país, entonces, como dice mi padre, adiós luz que te apagaste”

El mesonero se ríe con ese comentario y sale rumbo a la barra del cafetín. Y Cinthya sigue analizando: “Da mucha risa también los científicos de las estadísticas. Siempre engolando la voz para dar porcentajes como si fueran unos leones del conocimiento, y ahora deben estar con un ratón de esos que llaman moral. En fin, que si un político cuando pierde, se ampara en decir que hubo fraude, ese político tiene que revisarse. Mucho mejor lo hizo Henri Falcón, que reconoció su derrota de una vez y sin mucho palabreo”.

Y para terminar dice: “Debe ser que sus asesores comunicacionales ahí sí la pegaron”.

ELABRELATA / ROBERTO MALAVER