Estos son los pacíficos: el día a día de los venezolanos (TESTIMONIOS)

Los trancazos dejan a los ciudadanos a merced del vandalismo e impiden la oportuna atención de emergencias. Tres testimonios nos asoman a la realidad de esta estrategia opositora.

Foto: Se puede observar como un grupo de “manifestantes delincuentes” se lanzan sobre un vehículo que transitaba por la Circunvalación N° 1 de Maracaibo para atracar a los pasajeros (@trafficMcbo)

El miedo se apodero de mi cuerpo cuando un grupo de supuestos “manifestantes pacíficos” se abalanzó sobre mi carro golpeando fuertemente los vidrios, su única intención era robarme mis pertenencias y las de mi esposa.

Circulaba a eso de las 6:30 de la tarde por la Circunvalación N° 1 de Maracaibo –regresaba del trabajo y pensaba que el trancazo había culminado–, cuando los terroristas me dieron la voz de alto para que me detuviera en la “alcabala” que tenían instalada, me obligaron a pagar peaje en el momento que baje el vidrio uno de los “manifestantes” me apunto y me dijo que le entregará el teléfono y la cartera de mi esposa, en medio del desespero lo único que pensé fue acelerar y arrancar el carro sin importar quien estuviera al frente.

Mi temor se hizo más grande al imaginar que los guarimberos se dieran cuenta que trabajo en una institución del Gobierno. Pensamientos negativos pasaron por mi cabeza: que nos lincharan, que incendiaran el carro o que acabaran con nuestras vidas de un solo disparo, afortunadamente nada de eso pasó.

Al llegar a casa mi esposa y yo analizamos la situación y nos preguntamos: ¿Será que la oposición se hará responsable por los hechos vandálicos que están cometiendo estos terroristas y delincuentes o simplemente saldrán con su cara bien lavada a decir que son infiltrados, ya que todas sus concentraciones son pacíficas?

Ni los enfermos se salvan

Barquisimeto. Debo trasladar hasta el hospital a mi madre de 83 años, quien está en cama desde hace tres años al sufrir un ACV, pero se me ha hecho imposible porque las guarimbas y las trancas me lo impiden.

Hace tres días logré llevarla a un CDI, donde me aconsejaron ingresarla a un centro de salud para que tratarán su neumonía, pero los terroristas ni al ver su estado de salud se apiadan de ella y nos dejan pasar. Esta situación es desesperante porque ella necesita de atenciones especiales.

Al igual que mi madre hay miles de personas en todo el país que sufren tras los llamados “pacíficos” de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que hasta la fecha solo han dejado muertes y pérdidas millonarias para el país.

La salud y la vida de las personas debe ser respetada sin importar su tinte político.

Foto: Agencias

Odisea 

Valencia. Con los pies hinchados, dolor de cabeza y deshidratada llegué a mi casa tres horas después de haber culminado mi jornada laboral. Exactamente salí del trabajo a las 5:00 de la tarde me disponía a agarrar el transporte público, pero no fue posible porque todas las calles estaban trancadas, caminé unas cuadras con la esperanza que las avenidas estuvieran despejadas; sin embargo, no fue así, pues cada calle estaba peor que la otra.

Mi única opción era seguir caminando hasta mi casa, donde me esperaba mi esposo y dos hijos hambrientos. En otras circunstancias caminar y disfrutar el paisaje sería una buena idea, pero en medio del caos y sin saber que te harán los encapuchados que están en cada esquina es aterrador.

En mi andar uno que otro guarimbero se me acercó para pedirme una “colaboración” supuestamente para comprar comida, aunque por mi mente pasaba que era para comprar gasolina para continuar incendiando las calles de mi querida ciudad.

Foto: Agencias

Van 91 días de protestas sin sentido, que han dejado un saldo rojo de unos 80 venezolanos muertos y cientos de heridos, pero en las estadísticas de la oposición y de los medios de comunicación de la derecha no están los miles de venezolanos (rojos y azules) que se ven afectados a diario por las guarimbas y las barricadas.

ELABRELATA / MILENA BRAVO