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Desde su creación en 1991 el Mercosur es más afín a la idea hermanarnos en un solo bloque comercial y político, con la suficiente fuerza para ser un contrapeso de poder y construir un mundo multipolar.

Todo lo contrario a la OEA, que desde su inicio fue “el ministerio de las colonias” de Estados Unidos, como acertadamente la calificara Fidel Castro.

Esta idea fundacional, es pisoteada cuando, llevando a la acción las directrices del poderoso del norte, algunos gobiernos, se dedican a asediar, juzgar e imponer sanciones políticas para presionar con la idea de sacar del poder a quien incomoda al gobierno yankee, y poner a los aliados golpistas, con quienes gustosamente de reúnen y toman fotos sonrientes, todo ello en nombre de la “democracia” establecida en el protocolo de Ushuaia.

Venezuela es miembro pleno del Mercosur desde el 12 de agosto de 2012. Luego de haber cumplido en mayor medida que sus contrapartes, los requisitos necesarios para unirse al bloque.

Sin embargo, desde diciembre de 2016, fue suspendida por “faltas en el Protocolo de adhesión”, esta arbitraria decisión fue prorrogada “indefinidamente” el pasado 05 de agosto, con una declaración firmada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (miembros), y Chile, Colombia y Guyana (asociados) más México como observador -por lo mismo no debió firmar-. Bolivia, que está en trámite para ser miembro pleno, no firmó la declaración, tampoco Ecuador ni Surinam.

Esta suspensión no es más que una decisión política impuesta desde el norte, que impide a Venezuela su derecho a voto y participación en los órganos, sin embargo, los convenios se mantienen.

Además, así estos países pueden avanzar la negociación de Tratados de Libre Comercio, por ejemplo, con la Alianza del Pacífico, sin permitir a Venezuela presentar sus objeciones, por representar un peligro para la soberanía de las naciones sudamericanas.

El protocolo de Ushuaia, es aplicado ilegalmente contra nuestro país, basado en falsos supuestos. Como señala el comunicado emitido por la cancillería de Venezuela: “La utilización de la declaración de los cuatro Cancilleres del 01 de abril de 2017, señalada como preámbulo de este nuevo Comunicado, no corresponde a Ushuaia, ni a las reglas del Derecho Internacional ni al sistema normativo fundacional y derivado del Mercosur”

El protocolo también establece que deben realizarse reuniones y análisis de alternativas con las autoridades constitucionales del país “afectado”. Venezuela ha manifestado su disposición a tratar el tema de su conflicto interno, siguiendo correctamente los protocolos, pero esto no interesa a la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Paraguay.

¿Y qué tal la situación de los “acusadores”?

De todos los estados miembros del Mercosur, Brasil es el principal al cual debería aplicársele el protocolo de Ushuaia, un presidente de facto al cual nadie eligió, y nadie quiere, corrupto, y lo más grave: ha intentado posponer las elecciones presidenciales, para continuar ilegítimamente aplicando medidas neoliberales.

El panorama de Argentina no mejora mucho, pues si bien su presidente fue electo, cree tener la moral muy alta para unirse a las acusaciones infundadas de que en Venezuela existen presos políticos, cuando en su país, Milagro Sala, la activista, parlamentaria y luchadora indígena tiene año y medio detenida arbitrariamente, a pesar de que tanto las Naciones Unidas, como la OEA, CIDH y hasta Human Right Wacht ha dicho que debe ser liberada inmediatamente.

Recientemente, la opinión pública de argentina está consternada por la desaparición de Santiago Maldonado (28), luego de ser detenido por policías que reprimían y desalojaban a una comunidad de Mapuches en el departamento de Cushamen.

En Paraguay, hubo diversas situaciones violentas de las cuales resalta el asesinato de un militante del Partido Liberal por la policía, en la sede de su movimiento, por protestar contra una reforma constitucional para permitir la reelección presidencial, en abril de este año.

Ninguna de estos hechos, que vulneran la democracia, fueron tratados con tanta saña y obsesión como lo es el conflicto político venezolano, hecho que solo agrega leña al fuego, para justificar injerencias más directas.

¡Basta de intervencionismos! ¡Mercosur es para fortalecer a la Patria Grande!

ELABRELATA