Foto: Carlos Ortega, Luis Ugalde y Pedro Carmona.
Foto: Carlos Ortega, Luis Ugalde y Pedro Carmona, 5 de marzo de 2002. Días previos al golpe de Estado / Agencias

Con el propósito de derrocar el gobierno constitucional del entonces presiente de la República, Hugo Chávez, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) convocó a un paro patronal por 24 horas el 11 de diciembre del año 2001.

Este atentado se gestionó con la ayuda de la derecha venezolana junto al apoyo de dirigencia de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), organización sindical controlada por Acción Democrática (AD).

El paro ínsito a los empresarios y dueños de comercios a acabar con la Ley de Tierra y Desarrollo Agrario y la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

Recordemos, que Ley de hidrocarburos fue el primer paso para la reconstrucción de la plena soberanía petrolera en Venezuela. Por medio de la cual se elevaban las regalías que debían pagar las transnacionales al Estado venezolano y se recuperaba el control de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Mientras que la Ley habilitante de Tierras y Desarrollo Agrario, se encarga de defender el rescate de tierras ociosas en aras de incrementar la producción agrícola y fomentaba la inclusión de campesinos en el aparato productivo nacional.

Asimismo, el líder de la revolución Hugo Chávez había promulgado la Ley de Pesca, que eliminaba la pesca de arrastre, en un área de seis millas marinas, desde la costa, beneficiando de esta forma a los pescadores artesanales.

El presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, informó a través de una rueda de prensa que por unanimidad el ente empresarial acordó la convocatoria a un “paro cívico nacional” en protesta por la supuesta aprobación “inconsulta y atropellada” de un conjunto de 49 instrumentos legales promulgados vía Habilitante por el presidente Hugo Chávez, que representaron un impulso en la construcción de un modelo económico con mayor equidad y justicia social.

La contrarrevolución de Pedro Carmona

El representante de la burguesía insistió en que esta medida no se relacionaba con la “legitimidad o circunstancia del gobierno; no tiene intención desestabilizadora; es el deber del empresariado hacer frente a esta situación (…) No deseamos inestabilidad política”, tal y como refleja la prensa de esa fecha.

Los resultados de este llamado a paro constituyo un ensayo de las acciones que desembocarían un golpe de abril en 2002 el cual ocasiono la muerte de decenas de personas en puente llaguno en Caraca.

Durante el 11 de abril Pedro Carmona usurpo por unas horas el puesto del legítimo del presidente de la República Hugo Chávez.

Sus aliados intentaron acabar con el gobierno de Chávez manteniéndolo en cautiverio. Pero la resistencia del pueblo y el apoyo de las Fuerzas Armadas, emprendieron una rebelión cívico-militar contra el breve dictador empresarial.

Prohibido olvidar

Tal y como sucedió en los años 2001-2002 hoy en día los representantes de Fedecámaras y los recién electos diputados de la oposición a la Asamblea Nacional (AN) planean desestabilizar al país anulando una serie de leyes entre las que destaca la Ley de Tierra que reivindicar los derechos del sector campesino frente a los intereses de la elite agraria.

Los mismo rostros de hace 14 años atrás una vez más exigen derogar la Ley de Tierra, la Ley de Misiones, la Ley de Presupuesto Nacional y entre las que causan revuelo en la población la Ley de precios Justos y la Ley Orgánica de Trabajo que con esfuerzo la clase media trabajadora venezolana fundamentada sobre la base de 19 mil propuestas que fueron presentadas por los trabajadores en más de mil asambleas que se realizaron en todo el país.

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