Abogado, activista y siempre defensor de los derechos humanos, Nelson Rolihlahla Mandela —mejor conocido como Nelson Mandela— se inscribe en la historia de Sudáfrica, su país, como uno de los hombres más notables de la política por dirigir su discurso y sus acciones hacia la reconciliación social, la derrota del racismo, de la pobreza, y por asumir la compasión y el amor como los principales valores para la sociedad.

Asumió la presidencia de su país desde 1994 hasta 1999 y logró ser el primero en muchas ocasiones: fue el primer presidente afrodescendiente, el primero en ser elegido a través del sufragio y también, el primero en trabajar por desmontar a la desigualdad como base de la estructura social que predominaba en su país, conocida con el nombre de Apartheid.

El socialismo y el marxismo fueron sus banderas y entre los años 1998 y 1999 fue secretario del Movimiento de Países No Alineados. Sus consignas por la paz del mundo fueron replicadas en todos los continentes y toda esa misma fuerza se volcó a su favor cuando fue encarcelado por casi 30 años, como una medida para frenar su ideología y el liderazgo que alcanzan a tener no solo en Sudáfrica sino en todo el mundo.

Frases como “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” y “Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada”, aguardan tanto en libros como en portales en la web, al tiempo que dan cuenta de la calidad humana de Mandela, quién falleció el 5 de diciembre de 2013, a la edad de 95 años y luego de sufrir una fuerte infección respiratoria.

Un hombre de luz y de paz

Un hombre de luz y de paz. Así recordaba el presidente Hugo Chávez a Mandela, a quien en diferentes ocasiones rememoró en sus discursos. De hecho, los valores de la Revolución Bolivariana se inscriben en la visión del mundo de Mandela: la lucha por la reivindicación de los pueblos, el trabajo por derrotar la pobreza y la misión constante de hacer del diálogo y el encuentro la primera vía para la resolución de conflictos.

En enero de 2014, cuando el Gobierno Nacional develó el busto a este líder de la paz que, en la actualidad, se exhibe a escasos metros de la plaza Diego Ibarra, el entonces vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, resaltó la lucha de Mandela, quien “entregó su vida para lograr la unión pacífica del pueblo sudafricano más allá de la diferencia del color de la piel. Fue él quien libró a ese pueblo de las peores humillaciones, vejaciones y anarquía que fue sujeto históricamente”, dijo Arreaza en esa oportunidad.

El referido busto está hecho de bronce, su tamaño es de 30 centímetros y el autor de la obra es el artista plástico venezolano Leonel Durán.

La colocación del pedestal estuvo a cargo de la Fundación para la Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (Fundapatrimonio), ente adscrito a la Alcaldía Bolivariana del Municipio Libertador.

ELABRELATA / AVN