Foto: El Abrelata

Ya es como mucho con demasiado, en serio, no se pueden dejar tratar así. Yo los conozco y sé que son gente básicamente buena, que no son brutos, vale, que quizá el miedo les haya impedido en algún momento detenerse a pensar, eso lo entiendo, pero no pueden pasar veinte años atrapados en un ahí viene el Coco, que ahí viene, que no vino pero ahora sí, que ya van a ver, que no pero sí, y no empezar a creer que el Coco no existe, que les han mentido, que los han usado…

Me voy a remitir solo al pasado más reciente, en esta historia cíclica, tan predecible que no entiendo cómo siempre se las cuelan. Hablemos de seis meses para acá: en abril les dijeron, por enésima vez, que ahora sí se había impuesto una dictadura y por enésima vez les dijeron que las dictaduras se tumbaban en la calle. Por enésima vez se autosecuestraron, y los niños se quedaron varios meses sin cole –¡todo sea por la libertad!–, por enésima sus consultorios y oficinas colgaron el cartelito de cerrado por guarimbas. Por enésima vez esa extraña esperanza cargada de rabia, de sed de venganza, por enésima vez poseídos en un trance de odio que nada tiene que ver con lo que ustedes son… Los conozco, son gente buena.

Personas buenas e inteligentes que por enésima vez hacen clic y se dejan ver festejando las “puputov” como una gran idea, y miran a un lado cuando queman a un muchacho vivo por parecer chavista, y justifican los linchamientos porque el linchado “tomaba fotos” o “robó un celular” en una marcha opositora. ¡Ustedes no son así! Yo los conozco, ustedes no cambiarían jamás un celular por una vida humana, pero en tiempos de guarimba, dolorosamente les digo, a la voz de sus dirigentes, ustedes, mis amigos, se despojan de lo que son y se hacen irreconocibles.

Después del caos y el dolor, los que invocaron la violencia “porque era la única forma de acabar con esta dictadura”, los invitan a votar como si nada, y si no votan, como muchos de ustedes no lo hicieron, los llaman irresponsables, mientras que, por enésima vez, cantan fraude en todos lados, menos donde la oposición ganó, y te siguen viendo la cara de idiota y te vuelven a llamar a la calle.

Esta vez no hubo calle, no hubo idiotas. Ojalá sea esto el comienzo de esa nueva oposición seria y responsable que todos los venezolanos reclamamos y merecemos.

ELABRELATA / CAROLA CHÁVEZ