No más Venezzzuela

Foto: El Abrelata

Tantos meses abriendo todos los noticieros y tertulias con Venezuela, un dramón con muchacha con trencitas, suegros y cantantes que no cantan, pero que son expertos en democracia. Tanto darle con Venezuela que Dolores, allá en Murcia, sentía a Chacao como suyo mientras que intentaba estirar su salario minimalista hasta fin de mes.

Y en la cola del paro, los aspirantes a algún empleo precario no hablaban sino de Leopoldo López y Antonio. Desempleado crónico consolaba a sus colegas con la idea de que en España al menos tenían papel tualé y la libertad de poder comprarlo o no. Ahora no podían, pero sabían que el día que puedan, lo van a encontrar en el mercado y eso es democracia, les dijeron.

Y dale con Venezzzuela, así con muchas zetas con chispitas de saliva que brillan como estrellitas bajo las luces, cámaras, acción de los estudios de tele. Venezzzuela hasta en la sopa, hasta el cansancio, hasta que, de repente, de la nada, aparecieron los catalanes, y se apagó Lilian Tintori que, de paso, complicaba la trama con varias cajas de dinero en efectivo, y se apagó historieta caribeña que llenó el imaginario español hasta vaciarlos de ideas y de ganas, se apagó la amenaza inusual y extraordinaria que llevó a los pobres españoles a tener que calarse la sobreexposición de Carlos Baute, tirándosela de inteligente, en sus pantallas. Todo eso se apagó, culpecataluña.

Los catalanes –miren que rima con talibanes– amenazan con destruir el mundo democrático convocando a un referéndum “ilegal, porque no aparece en la constitución”, dice Rajoy dos meses después de haber apoyado un plebiscito en Venezzzuela que, por cierto, el dictador Maduro no impidió, aunque éste no apareciera en nuestra constitución.

Pues los catalanes –que hablan catalán para que nadie entienda lo que están tramando– quieren ir a un referéndum para ver si se independizan de España, y eso de consultar a la gente cosas incómodas para el gobierno español es un atentado contra la democracia.

Desde Madrid mandan democracia a Catalunya y la policía cierra imprentas y allana periódicos, los tribunales amenazan a los alcaldes y prohíben hablar a favor del referéndum en la tele, y los catalanes dicen “no tinc por”. Y España, complicada, no tiene tiempo para darnos lecciones de democracia… ni tiempo, ni moral.

ELABRELATA / CAROLA CHÁVEZ