Paz vs violencia: ¿A qué plan deben unirse los jóvenes de Venezuela?

El plan asesino de la ultraderecha no es más que matar, quemar y linchar a todo aquel que esté a favor de la Revolución. Mientras que, el plan del Gobierno es el deporte, cultura, educación y trabajo

Foto: Agencias

Inconformidad. Para la oposición venezolana cualquier plan, propuesta o misión que active el Gobierno de Nicolás Maduro no es viable, a todo le buscan un pero. Recientemente el Mandatario nacional activó el Plan Chamba Juvenil que incorporará entre junio y julio a 200 mil jóvenes en el trabajo productivo del país.

Como se ha hecho costumbre los medios de comunicación de la derecha no resaltaron tan importante misión que incorporará a los jóvenes de la patria al sector laboral, su centimetraje estuvo dedicado a las acciones terroristas de la oposición violenta, que mantienen a los chamos incendiando las calles e instituciones públicas del país por un buen dinero que es inyectado desde el exterior.

Foto: Captura El Abrelata
Foto: Captura El Abrelata

Lo que si es cierto es que mientras el presidente Nicolás Maduro busca una solución a los problemas y trata de insertar a los jóvenes al sistema laborar, dirigentes de la oposición los insertan y convencen de seguir en las calles generando violencia, destrucción y exponiéndolos a la muerte.

El plan asesino de la ultraderecha no es más que matar, quemar y linchar a todo aquel que esté a favor de la Revolución. Mientras que, el plan del Gobierno es el deporte, cultura, educación y trabajo, para evitar que inocentes sigan muriendo a causa de una guerra que no tiene ni pies ni cabeza, porque la oposición ha perdido simpatizantes gracias a sus acciones injustificadas.

 

Ayer la víctima fue David Vallenilla, de 22 años, este joven se suma a la lista negra de la oposición. Entonces habría que preguntarse: ¿Cuál dirigente opositor dará la orden de acabar con la “resistencia pacífica” con los “plantones” y las “barricadas”? que han sido ineficientes según declaraciones de la propia Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Vallenilla es otra víctima de un discurso de odio. Su lamentable muerte se desvanecerá en la corta memoria de estos dirigentes, mientras sirva para mantener la matriz de opinión de que el Gobierno “reprime”. Como pasó con Neomar Lander o Armando Cañizales, productos de rápida caducidad para la agenda política antichavista.

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Quedará en la responsabilidad de cada joven y en la de sus familias a que plan unirse si al de la paz o al de la violencia. Llegar a ser un héroe de la patria nueva o figurar en los titulares –por unos cuantos días mientras le es útil a la oposición o hasta que caiga una nueva víctima–, mostrando el fin de una vida que termino antes de empezar.

ELABRELATA / MILENA BRAVO