“Luchando por Venezuela”, el vicepresidente estadounidense Mike Pence reunido con los venezolanos establecidos en el Doral, Florida. Foto: Captura NBC

Todos muy preocupados. Trump y Pence por los refugiados que huyen de la violencia y la crisis. ¿Siria? ¿Irak? ¿Afganistán? No. Venezuela. Trump y Pence, seguramente expresan su preocupación por los refugiados recomendando a países de la Unión Europea que los reciban, e incluso siendo el propio EEUU un país receptor de los mismos. No. Muy al contrario, promueven la xenofobia, estigmatizan al que huye de la guerra y el terrorismo, calificándolo a priori y paradójicamente como potencial terrorista. Refugiados buenos y refugiados malos según la vara con la que mide Washington.

A Pence le preocupa el supuesto testimonio de una abuela venezolana cuyo nieto hace una cola desde las 4:00 de la mañana para comprar pan, no le preocupa que en Alepo una acción de bombardeo destruya una panadería y mueran civiles, es decir, a Pence le preocupa más la espera para comprar pan que morir al tratar de comprarlo, pero sin cola.

El gobierno de la hermana república de Colombia también se preocupa por Venezuela, por ello anuncian con bombos y platillos que por estar preñados de bondad recibirán 100 mil venezolanos. Ante este hecho, los más de 5 millones de colombianos que vinieron a Venezuela (nunca se estableció un límite de recepción), huyendo de la violencia y la exclusión, se ilusionan de pensar que ahora que se preocupan por los venezolanos, quizá se terminen preocupando también por los colombianos a quienes condenaron al abandono, echados de su país por la violencia y la nula atención del Estado.

El gobierno de España muestra su preocupación y condena tajantemente la violación de derechos humanos, la falta de libertades políticas y la falta de democracia en Venezuela; de hecho, haría más por aportar en esta lucha si no se encontrara ocupado cerrando acuerdos comerciales con los regímenes de Arabia Saudita, Kazajistán, Uzbekistán y Marruecos. Deberían incluir en tales acuerdos que estos estados brinden asesoría en materia de DDHH a Venezuela, eso sí, que las cumplan primero en sus territorios.

La libertad de prensa en Venezuela es otro tema que preocupa al gobierno de Rajoy, preocupa tanto como la necesidad de encarcelar a cualquier tuitero que haga chistes sobre la corona, su majestad, Rajoy y Carrero Blanco; es decir ¡preocupa mucho!, no tanto como colocar cuchillas en cercas para evitar que refugiados que huyen de la violencia ingresen a España, pero todo sea por preservar los intereses de la República que mucho preocupan también al Rey, sí, al monarca.

Es tan grave la situación en Venezuela, que un premio Nobel de la Paz (Óscar Arias) se ha visto obligado a declarar que la oposición debe alejarse de la política y volver a la violencia, es decir, que deben renunciar a las elecciones regionales y retomar los medios no pacíficos. Muy compleja debe ser la situación para que este Nobel de la Paz no proponga otra cosa como solución a la violencia, que la violencia misma, para que condene el diálogo y la resolución pacífica de conflictos. Entre tanto la representación oficial de su país (Costa Rica), afirma que las instituciones en Venezuela no existen, irrespeto suficiente como para romper relaciones y generar un clima, cuando menos, muy tenso. Declaración seguramente recomendada por el experto en Paz y expresidente Oscar Arias.

También Macron expresó su preocupación, no por el crecimiento de la ultraderecha y las corrientes fascistas en su país, sino por… exacto, Venezuela. Lo mismo que el  presidente del Parlamento Europeo que denuncia la crisis humanitaria de nuestro país. Desde Europa dirigen su vista a miles de kilómetros, apoyan sus pies en la costa mediterránea, se ponen de puntillas para tener más alcance en su vista, y mientras lo hacen miles de refugiados mueren ahogados en el mismo mediterráneo, pero muy lejos de la costa, de la frontera que cierran para condenarlos a la muerte.

Sorprendentemente, los menos preocupados son los dirigentes de la oposición, que entre reunir, prestar y deber favores por los 8 mil dólares para la inscripción en las primarias, más la complejidad de explicarle a su militancia descontenta que el plebiscito sí es vinculante, que el 350 se activó y continúa activo y que a su vez es perfectamente compatible y coherente con ir a un proceso de elecciones regionales… pues poco pueden dedicarse a denunciar la crisis humanitaria, las violaciones de derechos humanos y la represión de una calle ya apagada, pero poco importa, ya el mundo… la comunidad internacional se hará cargo e incluso les reclaman ese despropósito de volver a la política es decir, al camino electoral como medio pacífico de resolución de conflictos, les exigen el retorno de la violencia, el caos y la ingobernabilidad para finalmente alcanzar la paz y la estabilidad, idea poco coherente y por tanto, muy posiblemente acatada por la dirigencia opositora.

ELABRELATA