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Para la oposición venezolana todo es mutante, adaptable, no hay contradicciones sino “diversas vías”. Es por ello que el lenguaje de hace apenas unos meses “caída de la dictadura”, “cambio” y “rebeldía” era sinónimos de: calle, desconocimiento de poderes,  350, desobediencia civil y entre lineas todo lo que ello implica: violencia, cócteles molotov, asedio a bases militares, incitación al odio, barricadas, quema de sedes de instituciones, agresión al que piense distinto y muerte.

Ahora, en la recta final de las elecciones regionales, los significados han cambiado: “rebeldía” es ir a votar, la “dictadura” se debilitará con votos, y el sufragio hasta es un “movimiento táctico”.

Mientras la oposición se readapta al modo democrático, no deja de ser casi un oxímoron esta nueva rebeldía expresada siguiendo los canales y normas de las instituciones:

ELABRELATA / MARIANA ROBERTI