Los 28 países que integran el Consejo Europeo votaron a favor de un embargo de armas y materiales que pudieran servir para “reprimir al pueblo venezolano”. En el mismo cuerpo legal aprobado por estos, se establece un marco jurídico para que en el futuro se proceda con sanciones específicas a funcionarios venezolanos que “incumplan con los principios democráticos y de Estado de Derecho”, según afirma el comunicado del organismo.

Con grandes dificultades para conseguir el voto de Grecia y Portugal, necesarios para esta decisión unánime del Consejo Europeo, estas sanciones son mucho más moderadas de lo exigido por Estados Unidos en el ámbito económico. Dado que el embargo de armas no afecta sensiblemente al aparato militar venezolano, que hoy gira hacia acuerdos de cooperación con Rusia y China, y unas eventuales sanciones a funcionarios venezolanos se muestran lejos de poder romper la cohesión interna del alto mando político-militar bolivariano.

Sin embargo, el comunicado de la Unión Europea (UE) sobre las sanciones es esclarecedor en tanto que las ubica como una forma de ejercer presión para que “el gobierno vuelva a la mesa de diálogo con la oposición”. Dentro de una agenda preestablecida enfocada en la liberación de presos políticos, la adopción de un calendario electoral, y una composición “más equilibrada” del Consejo Nacional Electoral (CNE), todos puntos exigidos por el antichavismo. Por este motivo, la UE llama a que la oposición esté unificada para “alcanzar una negociación creíble que permita el retorno a la legalidad democrática en Venezuela”.

Las razones de las sanciones justamente muestran el evidente sesgo político de la UE, contrario a validar ningún tipo de acuerdo que no signifique la salida del Gobierno de Nicolás Maduro, dado que las justifica por la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), más supuestas irregularidades en las recientes elecciones regionales, amparándose en las diferencias que hubo entre los resultados y las estimaciones previas a los comicios. Todo enmarcado en una reiterada violación al principio de no injerencia en otros países contemplado en el Derecho Internacional.

Oxígeno al antichavismo

Las sanciones de EEUU y la UE intentan darle oxígeno al antichavismo. Ambas improntas diplomáticas se insertan en un contexto político venezolano cercano a la realización de una ronda de diálogo en República Dominicana. Donde la oposición venezolana, hoy dividida entre posiciones electoralistas y confrontacionistas, se encuentra en franca posición de debilidad frente al chavismo después de perder en las elecciones regionales. De esta forma, todo apoyo que venga de afuera tiende a buscar darle mayor oxígeno al antichavismo para suplir esa carencia que tiene en lo político.

En este contexto, es que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) amenaza con faltar a la nueva ronda de diálogo en República Dominicana, en caso de que no participen los acompañantes internacionales definidos por las partes. Transmitido a través de un escueto comunicado, esta posición busca nuevamente imponer condiciones al Gobierno Bolivariano para obligarlo a ceder en temas citados como claves para la oposición venezolana, como son la nueva conformación del CNE y condiciones electorales favorables para sus candidaturas.

Bajo este mismo modus operandi, EEUU ha intentando darle un punto de negociación a los sectores más reaccionarios, representados en los partidos Primero Justicia y Voluntad Popular, con el anuncio de que una eventual reestructuración de la deuda venezolana podría sortear las sanciones económicas de Washington, en caso de que la Asamblea Nacional lo aprobase y no participaran en el equipo negociador los funcionarios sancionados por el Departamento del Tesoro, como el ministro de Finanzas Simón Zerpa y el vicepresidente ejecutivo Tareck El Aissami.

Todo esto muestra un menú completo de extorsiones, dispuesto desde el exterior, para fortalecer las posiciones más beligerantes contra el país. En claro desconocimiento de la reconfiguración del sistema político venezolano con el ascenso de partidos políticos opositores, favorables a una negociación realista con el chavismo. Dado que EEUU y la UE se encuentran totalmente en contra de que el ciclo de crisis política venezolana se cierre con Nicolás Maduro en el poder presidencial.

ELABRELATA / MISIÓN VERDAD