Una más. Otra persona que presumiblemente habría sida pagada para cometer peligrosísímos actos de sabotaje contra el Sistema Eléctrico Nacional. Esta vez ocurrió en el estado Vargas, en anteriores ocasiones ha sido en Zulia, Miranda, Falcón, Bolívar, Aragua, entre otros.

Suman 42 hombres que pierden la vida cometiendo estas acciones vandálicas que generan temporales malestares la ciudadanía que disfruta del servicio eléctrico y que son inducidos a culpar directamente al gobierno nacional por las fallas.

Aún viendo las macabras imágenes de los restos humanos -en el poco tiempo que se le dedica en los noticiarios a la explicaciones brindadas por el Ministro para la Energía Eléctrica Luis Motta Domínguez-  esto no genera en la opinión pública las interrogantes de: ¿Por qué alguien intentaría sabotear estas instalaciones? ¿Cuál es el propósito? ¿A quién afecta?

Esta situaciones son diferentes del robo de electricidad desde los postes o el robo de cables para la venta, quien entra a una subestación eléctrica, no está allí para ver qué puede robar y revender, esta allí con el propósito de dejar sin el servicio a miles de usuarios.

Es necesario entender esta verdad: sí es cierto que algunas fallas son atribuibles a problemas de mantenimiento, atraso en la ampliación de capacidad, pero es una realidad que ya casi medio centenar de personas han muerto de forma espantosa con la misión de sabotear el SEN. Son las desechables víctimas de la guarimba eléctrica.

Ministro Motta Dominguez en rueda de prensa 27.06.17 muestra electrocutado en subestación de Maracay, estado Aragua. 27 de junio de 2017

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