La duda de la España democrática

Represión, allanamientos, requisas, impedir a toda costa una consulta popular, encarcelar a los organizadores de las votaciones, bloquear páginas web, marginar su propuesta de los medios de comunicación… ¿Es la nación donde esto ocurre, una nación democrática? ¿Es España una nación democrática?

La duda se hace más grande, a medida que el gobierno de Mariano Rajoy se impone violentamente sobre la voluntad de los catalanes, pero a diferencia del tratamiento del conflicto político venezolano, no ocupa las primeras planas del mundo, ni se califica de plano a Rajoy de dictador… solo se cuestiona, se cuestiona mucho.

Jugando con el dolor de los mexicanos…

La fábrica de ficciones alienantes que es Televisa, en alianza –siempre- con el gobierno de Peña Nieto, ha publicado una mentira inmensa como el sufrimiento de su pueblo: el heroico rescate de una niña entre las ruinas de una escuela derrumbada por el terremoto.

Nada sorprenden estas falacias de Televisa, canal que fue capaz de guionizar y dirigir la puesta en escena de una campaña presidencial, que lo hagan también manipulando los sentimientos de una nación golpeada por un desastre natural e irrespetando a la víctimas, sólo prueba que para ellos todo es susceptible de ser [tele]novelizado para mantener idiotizada a un audiencia que come de la emoción, pero está a dieta de la verdad.

El siglo XXI nos llevó de vuelta al XIX

La intolerancia y el extremismo se alzan y le dan la bofetada a un mundo que se jactaba de que la globalización, la ciudadanía global, y el fin de las ideologías, marcarían un siglo XXI sin fronteras, sin nacionalismos y cada vez más “humano”.

En Alemania, la extrema derecha fascista, retomó fuerzas en el Bundestag, mientras en España, miembros del partido progresista Podemos, estuvieron secuestrados por una horda de extremistas que amenazaba su seguridad.

En nuestro país, ¿Cuánto costará superar el odio sembrado por la oposición durante 4 meses… y 18 años? Recientemente, el presentador del programa Zurda Konducta, Pedro Carvajalino, fue golpeado frente a su familia, sólo por atreverse a utilizar el espacio público aparentemente reservado sólo para los que se abrogan la “lucha por la libertad”.

La justicia hará su parte; pero, ¿cuánto tiempo pasará para que los “arrinconados hijos del chavismo” dejen de ser acosados por los envenenados hijos del puntofijismo?

Desde el frente de guerra que fue la MUD mientras estaba controlada por los dirigentes más extremos, ahora, otras voces, se hacen un espacio ante el escenario electoral. Sin tanta repercusión mediática como llamar a la violencia callejera, Enrique Márquez, dirigente de UNT advirtió: “La MUD no ha tenido claridad al hablar con el pueblo, al no decirle que en el odio, la intolerancia, la guerra permanente y la grosería no está el futuro del país”.

No será fácil activar electoralmente a una militancia que todavía enfrenta una cruda verdad: las muertes sí fueron en vano, y ahora es momento de votar, como siempre se ha podido hacer, porque sí, estamos en una democracia, que sí tiene instituciones legales, legítimas y reconocidas por los mismos dirigentes que les prometieron un fantástico “reset” del país a cuenta de quemarlo todo primero, olvidándose de que el mito del Ave Fénix, es eso, un mito.

ELABRELATA