Foto: @EDUARDO_BITTAR

Voluntad Popular: el partido del cambio de régimen

Desde 2014, Voluntad Popular se ha caracterizado por dirigir y financiar revoluciones de color altamente violentas con miras a derrocar al Gobierno venezolano por vías extraconstitucionales.

Desde el Parlamento nacional, aún en condición de desacato ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y en compañía del partido Primero Justicia, intentaron en tres oportunidades destituir ilegalmente al presidente Nicolás Maduro en 2016.

Entre los meses de abril y julio de 2017, la variante armada e irregular de la operación de cambio de régimen tuvo nuevamente a la tolda naranja como principal vocería política nacional e internacional.

Acciones de sabotaje contra la distribución de alimentos y medicinas, a las que se suman decenas de crímenes de odio y atentados contra instituciones hospitalarias, educativas y militares de la mano de grupos mercenarios, no sólo contaron con el respaldo logístico y financiero de Voluntad Popular, sino también con su blindaje político e institucional.

Como operadores de las sanciones de la Administración Trump contra Venezuela y del asedio diplomático encabezado por Luis Almagro desde la OEA en medio de las protestas violentas, el partido naranja amplió su apoyo en el sector más radical de la oposición venezolana, generando a su vez el rechazo de los sectores centristas y moderados representados por Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT), Avanzada Progresista (AP), entre otros.

La Asamblea Nacional Constituyente: el punto de quiebre

Por su manejo discursivo ante los medios a Voluntad Popular se le conoce como una organización que mantiene una postura radical de desconocimiento y deslegitimación contra las instituciones del Estado venezolano, a su vez que niega su acercamiento a todo proceso de diálogo y negociación vinculada con el Gobierno.

Con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) la operación de cambio de régimen en su variante armada fue frenada, y por ende vino un proceso de reflujo político que cambió el mapa interno de la oposición venezolana.

Sin fuerza real para cumplir con los compromisos adquiridos luego del fraudulento plebiscito del 16 de julio -cambiar el CNE era uno de los puntos de honor- y con las sanciones estadounidenses como único logro que exhibir, las elecciones regionales serían el puerto donde llegarían todas las variantes de la oposición venezolana.

La participación específicamente de Voluntad Popular en las primarias internas para elegir las candidaturas de las elecciones regionales generó un profundo rechazo entre sus seguidores. Luego de haber prometido que desconocerían al Estado venezolano y sus instituciones, toman la decisión de participar bajo la normativa de una autoridad electoral que califican estar dominada por “la dictadura” de Nicolás Maduro. Un viraje sumamente difícil de explicar a su fanaticada.

Aunque Voluntad Popular no logró hacerse de las mayorías de las candidaturas, su eje principal de campaña -así como del resto de partidos opositores- consiste en impedir que el desánimo y frustración de sus seguidores se traduzca en una fuerte abstención que complique sus aspiraciones electorales.

Nueva traición a las filas opositoras

El pasado 9 de octubre en la ciudad de Praga se llevó a cabo un evento denominado Forum 200, donde participaron Luis Almagro, Jorge Quiroga, Felipe González, Tamara Sujú y dos ex dirigentes estudiantiles que se presentan como los líderes de “La Resistencia”: nombre otorgado a los grupos de choque durante las violentas protestas opositoras.

Uno de ellos, Eduardo Bittar, expresó a través de su cuenta en Twitter que Lester Toledo, dirigente de Voluntad Popular y prófugo de la justicia venezolana, defendió las elecciones regionales en nombre de Leopoldo López durante su ponencia. De igual forma, Bittar explicó que Toledo fue el único panelista que pidió respaldo el venidero proceso electoral, dejando ver que Luis Almagro y el resto de los participantes apoya la ruta de mayores sanciones contra el Estado y la población venezolana.

Durante los últimos años Luis Almagro y los dirigentes de Voluntad Popular como Freddy Guevara, Lester Toledo y Luis Florido han actuado coordinadamente en función de las sanciones contra Venezuela.

En tal sentido, no es un dato menor que Luis Almagro promocione en su Twitter una foto con los ex dirigentes estudiantiles que denunciaron esta búsqueda desesperada de apoyo, antes que una con Lester Toledo. Con ese detalle Luis Almagro dice entre líneas que la foto tiene como precio deslegitimar el proceso electoral y al CNE, de acuerdo al enfoque de la Administración Trump para la cual trabaja.

Todo parece indicar que la crisis política y de liderazgo del antichavismo trascendió de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a los lobbys y contactos internacionales.

El “desespero” de Lester Toledo pidiendo respaldo para las elecciones regionales también sugiere que acorde a sus proyecciones es menester que el proceso no sea visto como una capitulación ante el Gobierno venezolano, ya que la deslegitimación premeditada de Almagro y otros lobbys articulados con EEUU colocarían en entredicho las gobernaciones que pudieran alcanzar.

Paradójicamente el partido que más ha criticado al CNE en los últimos años, fue a Praga a pedir respaldo a su favor debido a que participarán bajo su normativa. Y también paradójicamente Luis Almagro, quien en decenas de oportunidades recibió a los dirigentes de Voluntad Popular en su despacho en Washington, no le prestó ni la menor atención.

 ELABRELATA / MISIÓN VERDAD